Si querés entender por qué Michael Jackson redefinió lo que significa un show en vivo, tenés que conocer la gira HIStory de 1996 y 1997. Fue, sin exagerar, el espectáculo en vivo más ambicioso que el mundo había visto hasta ese momento.
La producción era de película de ciencia ficción. El escenario principal medía más de 60 metros de ancho y 30 de alto. Había efectos pirotécnicos que disparaban llamas a 20 metros de altura. Michael bajaba al escenario desde un jetpack real —una mochila propulsora— o aparecía en una plataforma que emergía desde debajo del piso entre explosiones de humo y fuego.
Uno de los momentos más recordados: una estatua gigante de Michael —de más de 10 metros de altura— era trasladada en barcaza por los ríos de las ciudades que visitaba, anunciando la llegada del show como si fuera un faraón. En Múnich, la estatua navegó por el río Isar y miles de personas se agolparon en las orillas para verla pasar.
Cada show tenía más de 200 personas en el equipo técnico. Se tardaban tres días completos en armar el escenario en cada ciudad. El costo de producción por show era de aproximadamente un millón de dólares. Y aun así, la gira fue enormemente rentable. Cuando Michael decía que hacía "shows", en realidad hacía experiencias que la gente no olvidaba en su vida. 🚀