En 2009, Michael Jackson estaba preparando lo que prometía ser el regreso más grande de la historia de la música. "This Is It" — 50 shows en el O2 Arena de Londres — estaban todos vendidos en horas. Millones de personas en el mundo entero esperaban verlo volver a los escenarios.
Pero los ensayos contaban una historia diferente. Algunas personas que estuvieron presentes decían que Michael estaba brillante, en forma y emocionado. Otras decían que llegaba tarde, que parecía agotado, que a veces se olvidaba partes de las coreografías. La realidad, sabemos hoy, era que tenía un grave problema con los analgésicos y en particular con el propofol — un anestésico quirúrgico que su médico personal, Conrad Murray, le administraba para que pudiera dormir.
El 25 de junio de 2009, Michael Jackson murió en su casa de Los Ángeles por una intoxicación con propofol. Tenía 50 años. Conrad Murray fue declarado culpable de homicidio involuntario y pasó dos años en prisión — una sentencia que muchos consideraron ridículamente corta.
El documental "This Is It", armado con el material de los ensayos, fue lanzado ese mismo año y recaudó más de 260 millones de dólares. El mundo vio lo que pudo haber sido. Y eso lo hizo todavía más doloroso. 🕊️
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